Bilbao sabe reinventarse.
El cambio que ha vivido la ciudad es uno de esos capaces de transformar por completo la imagen de un destino. De un pasado marcado por la industria, la siderurgia y la ría a una ciudad moderna donde arquitectura, cultura y gastronomía conviven sin esconder sus orígenes.
El Botxo, como llaman cariñosamente los bilbaínos a su ciudad, pasó del gris industrial al titanio del Guggenheim sin olvidar de dónde viene.
Y quizá por eso me gusta tanto aquel “All Iron” —el famoso Alirón— asociado a los tiempos en los que encontrar buen mineral de hierro era motivo de celebración.
Pero Bilbao no se descubre únicamente mirando edificios.
Bilbao hay que caminarla. Y hay que comerla.
Así que vamos a dividir nuestro recorrido en dos rutas: primero nos perderemos por el Casco Viejo y las Siete Calles y después seguiremos la ría para descubrir la transformación de la ciudad.
Zapatillas cómodas.
Kaixo Bilbo. Empezamos.
«Puppy» de Jeff Koons, Guggenheim
Casco Viejo y las Siete Calles
→ Plaza Unamuno → Catedral de Santiago → Bidebarrieta → → → Iglesia y
Bilbao empieza a entenderse muy bien caminando por su Casco Viejo.
Aquí las calles se estrechan, aparecen pequeños comercios, fachadas históricas y barras de pintxos que consiguen que cualquier planificación del día empiece a tambalearse.
Podemos comenzar en la Plaza Nueva, uno de esos lugares en los que resulta difícil limitarse a mirar. Sus soportales están llenos de bares y restaurantes y son una magnífica primera toma de contacto con una de las grandes aficiones bilbaínas: ir de pintxos.
Desde aquí nos adentramos en las Siete Calles, el núcleo original de la villa y uno de los mejores lugares para guardar el mapa durante un rato y simplemente caminar.
La Plaza Unamuno nos sirve de referencia antes de acercarnos hasta la Catedral de Santiago, dedicada al apóstol y vinculada inevitablemente al Camino de Santiago que atraviesa la ciudad.
Continuamos por Bidebarrieta hasta encontrarnos con el elegante Teatro Arriaga, asomado prácticamente a la ría.
Y el agua vuelve a marcar el camino.
Siguiéndola llegamos al Mercado de la Ribera, donde merece la pena entrar, curiosear sus puestos y comprobar una vez más que en Bilbao la gastronomía no es precisamente un asunto secundario.
Muy cerca aparecen la y su puente, una de las imágenes históricas de la ciudad y un buen punto para terminar este primer paseo.
Aunque terminar es una forma de hablar.
Porque en el Casco Viejo hay una regla bastante sencilla:
si una barra de pintxos te obliga a frenar, probablemente sea por algo.
Bilbao sobre el mapa
En este mapa he reunido los principales lugares de esta primera ruta por el centro histórico para que puedas adaptar el recorrido, añadir paradas o simplemente dejarte llevar por las calles.
El mapa del viaje
Bilbao | Lugares a visitar
«Mamá», la araña del Guggenheim
La ría que cambió Bilbao
Artxanda → Ayuntamiento → Zubizuri → paseo junto a la ría → Guggenheim → → → Museo de Bellas Artes → Parque de Doña Casilda → Moyúa
Si el Casco Viejo nos habla de dónde viene Bilbao, esta segunda ruta explica bastante bien en qué se ha convertido.
Y para empezar, nada mejor que verla desde arriba.
El nos permite subir hasta uno de los mejores miradores sobre la ciudad. Desde allí resulta mucho más sencillo comprender ese Bilbao encajado entre montañas que explica perfectamente su apodo de Botxo.
Regresamos después hacia la ría para comenzar a caminar desde el Ayuntamiento.
El agua será nuestro hilo conductor.
Poco después aparece Zubizuri, la pasarela diseñada por Santiago Calatrava, y a partir de aquí el paseo empieza a mostrarnos una ciudad completamente diferente a la de las Siete Calles.
Seguimos avanzando junto a la ría hasta que aparece ante nosotros uno de esos edificios que consiguieron algo reservado a muy pocos:
cambiar la imagen internacional de una ciudad.
Guggenheim | El Bilbao de titanio
El es mucho más que uno de los grandes museos de la ciudad.
El edificio diseñado por Frank Gehry se convirtió en el símbolo de la transformación de Bilbao y en el protagonista absoluto de este tramo de la ría.
Titanio, curvas y reflejos que cambian dependiendo de la luz y del punto desde el que lo miremos.
Merece la pena rodearlo porque el espectáculo continúa fuera.
Allí encontramos Maman, la gigantesca araña de Louise Bourgeois, y al otro lado nos espera uno de los habitantes más simpáticos de Bilbao.
Puppy.
El enorme terrier cubierto de flores de Jeff Koons parece haberse quedado custodiando la entrada del museo y, a estas alturas, resulta casi imposible imaginar el Guggenheim sin él.
Del hierro al titanio.
Quizá no haya otro rincón que resuma mejor la transformación de Bilbao.
Del Guggenheim a Moyúa
Dejamos atrás a Puppy y continuamos hacia Plaza Euskadi, desde donde podemos acercarnos al Museo de Bellas Artes y caminar por el Parque de Doña Casilda.
Después de tanta arquitectura, titanio y ciudad, un poco de verde tampoco viene mal.
Desde aquí podemos regresar hacia la Plaza Moyúa, uno de los puntos neurálgicos del Ensanche bilbaíno y un buen lugar para cerrar nuestra segunda ruta.
Aunque todavía nos queda algo fundamental.
Comer.
La nueva Bilbao sobre el mapa
En este segundo mapa he marcado los lugares que forman parte de nuestro recorrido por la ría y el Bilbao más contemporáneo.
El mapa del viaje
Ruta 2 | Centro Ciudad Bilbao
Bilbao desde el monte Artxanda
Bilbao también se come
Hay ciudades donde uno busca dónde comer.
En Bilbao ocurre casi lo contrario.
La comida te va encontrando por el camino.
Una barra repleta de pintxos, una cuadrilla tomando algo, otro bar que parece interesante justo enfrente y esa peligrosa costumbre de pensar: uno más y seguimos.
Ir de pintxos y poteo forma parte de la experiencia y convierte la gastronomía en otra manera de recorrer la ciudad.
El Casco Viejo y la son dos magníficos lugares para empezar, pero no son los únicos. Durante mi viaje fui guardando diferentes direcciones repartidas por Bilbao que he reunido en el siguiente mapa.
La idea no es sentarse y pedir media carta en el primer establecimiento.
Es mucho más divertido ir saltando de barra en barra.
Un pintxo aquí.
Otro allí.
Algo para beber.
Y seguimos caminando.
Bueno...
seguimos caminando hasta encontrar la siguiente barra.
Mis direcciones para comer en Bilbao
En este mapa encontrarás los bares y restaurantes que tenía localizados durante el viaje para que puedas incorporarlos fácilmente a cualquiera de las dos rutas anteriores.
El mapa del viaje
Bilbao | Dónde comer
Bar de pintxos, Bilbao
Bilbao fue solo el principio
Después de recorrer el Casco Viejo, seguir la ría, conocer al inevitable y comprobar que la cultura del pintxo puede complicar seriamente cualquier horario, tocaba ampliar el tablero.
Porque este viaje no terminó en Bilbao.
Utilicé la ciudad como punto de partida para hacer una ruta en coche por Bizkaia que me llevó entre bosques, pueblos cargados de historia y algunos de los paisajes más espectaculares de la costa vasca.
Bosque de Oma, Gernika, Durango, San Juan de Gaztelugatxe, Bermeo y Portugalete fueron las siguientes casillas.
Llenamos el depósito.
Y nos ponemos en carretera.
galeria






Bizkaia | Del bosque al Cantábrico en coche
Bilbao fue nuestra base, pero este viaje tenía una segunda parte.
Tener coche nos permitió salir de la ciudad y descubrir otra Bizkaia completamente diferente: bosques, pueblos cargados de historia, pequeños puertos pesqueros y una costa donde el Cantábrico se encarga de poner el decorado.
No hace falta convertir cada parada en una visita interminable. Parte del encanto está precisamente en la carretera, en ir cambiando de paisaje y comprobar cómo, a pocos kilómetros de Bilbao, el viaje parece otro.
Ponemos primera.
Bosque de Oma | Arte entre árboles
Nuestra ruta nos lleva primero hacia el Bosque de Oma, uno de los lugares más curiosos del viaje.
Aquí el artista Agustín Ibarrola convirtió los troncos de los árboles en un enorme lienzo al aire libre. Colores, formas y figuras van apareciendo entre el bosque y cambian dependiendo del punto desde el que las observemos.
Más que llegar, hacer una foto y marcharse, este es uno de esos lugares que invitan a caminar y jugar con la perspectiva.
Un bosque que también es una obra de arte.
Bosque de Oma, Bizkaia
Gernika | Un lugar para recordar
La siguiente parada cambia completamente el tono del viaje.
Gernika es uno de esos nombres que conocemos mucho antes de visitarlos.
Aquí merece la pena acercarse a la Casa de Juntas y al Árbol de Gernika, dos lugares profundamente ligados a la historia y las libertades vascas, y dedicar después un rato a caminar por la localidad.
No hace falta llenar esta parada de monumentos.
Hay lugares que se entienden mejor conociendo su historia. Gernika es uno de ellos.
Durango | Una parada en el camino
Continuamos hacia Durango, rodeado por las montañas del Duranguesado y perfecto para hacer una parada antes de continuar nuestra ruta.
Su casco histórico permite descubrir lugares como la Basílica de Santa María de Uribarri, la iglesia de Santa Ana y su arco, mientras damos una vuelta sin demasiadas prisas.
Después de Bilbao y Gernika, Durango nos enseña otra cara de Bizkaia.
Y seguimos.
San Juan de Gaztelugatxe | 241 escalones frente al Cantábrico
Y entonces aparece uno de los lugares que justifican por sí solos ponerse al volante.
San Juan de Gaztelugatxe.
Un pequeño islote unido a tierra por un puente de piedra y un camino que serpentea hasta alcanzar la ermita situada en lo alto.
La imagen desde lejos ya merece la parada.
Pero claro...
hemos venido hasta aquí. Habrá que subir.
El camino culmina después de sus famosos 241 escalones, con el Cantábrico golpeando la costa a ambos lados y unas vistas que consiguen que durante unos minutos olvidemos que después habrá que volver.
Gaztelugatxe es probablemente una de las imágenes más espectaculares de esta ruta y uno de esos lugares donde merece la pena dejar de mirar el reloj.
Subir cuesta. Marcharse, un poquito más.
Antes de visitar Gaztelugatxe
El acceso a San Juan de Gaztelugatxe puede estar regulado en determinadas fechas, por lo que conviene consultar antes de ir las condiciones de acceso y si es necesario reservar entrada.
También merece la pena revisar dónde dejar el coche y calcular tiempo suficiente para realizar el recorrido con tranquilidad.
Aquí las prisas mejor se quedan en el aparcamiento.
Camino a Gaztelugatxe
Bermeo | Del Cantábrico a la mesa
Después de Gaztelugatxe ponemos rumbo a Bermeo.
Su tradición marinera sigue muy presente y merece la pena acercarse hasta el puerto, recorrer sus calles y disfrutar durante un rato de ese ambiente de localidad volcada hacia el Cantábrico.
Y después de subir y bajar los 241 escalones de Gaztelugatxe, cualquier argumento a favor de sentarse a comer resulta válido.
Durante mi viaje, la parada gastronómica fue Jokin.
Porque hay rutas en coche que se recuerdan por sus paisajes.
Y otras también por dónde decides sentarte a comer.
Una última parada | Portugalete y el Puente Colgante
Antes de despedirnos de Bizkaia todavía nos quedaba una imagen completamente diferente.
En Portugalete, la ría vuelve a ser protagonista, pero esta vez para encontrarnos con una de las construcciones más singulares del viaje: el Puente de Bizkaia, conocido popularmente como Puente Colgante.
Su enorme estructura metálica une las dos orillas de la ría y nos devuelve, curiosamente, al lugar donde empezó todo este viaje.
Al hierro.
De aquel All Iron Bilbo con el que comenzamos a recorrer Bilbao a uno de los grandes símbolos de la arquitectura industrial de Bizkaia.
Ciudad, bosque, historia, Cantábrico, puertos y carretera.
No se me ocurre un círculo mejor para cerrarlo.



