
Marruecos
Marrakech, ¡Marhaba!
Perderse en la medina, regatear en los zocos, aprender a servir el té desde lo alto y ver encenderse Jamaa el Fna desde una azotea. Marrakech no solo se visita: se respira.
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Perderse en la medina, regatear en los zocos, aprender a servir el té desde lo alto y ver encenderse Jamaa el Fna desde una azotea. Marrakech no solo se visita: se respira.

Muy probablemente el origen de la Humanidad se encontrara a pocos kilómetros de Johannesburgo. África es el origen personal del autor, el lugar que equilibra el alma. Safari en Kruger, el Cabo de Buena Esperanza y la Montaña de la Mesa.

Paisajes africanos con un sabor criollo cálido y amable. Ritmos de Sega danzando por playas paradisíacas de arenas blancas y aguas cristalinas. Mauricio es una gran caña de azúcar que según retuerces va regalando más y más dulzor.