Te atrapa ese sentimiento próximo a la melancolía, ese deseo de resolver la distancia que de nuevo te separa de ese lugar que te ha conseguido conquistar. Así de raptor es Oporto, cómplice de un secuestro sin rescate que empapará tus pálpitos de ese sentimiento saudade. Sin un negociador de por medio pero con Vila Nova de Gaia de compinche. El croquis perfecto para la huida soñada.
Así de raptor es Oporto, cómplice de un secuestro sin rescate que empapará tus pálpitos de ese sentimiento saudade.
Porto te empuja a caminar por sus empinadas cuestas, a detenerte en cada uno de los improvisados miradores que su escarpada geografía te regala en cualquier rincón. A soñar en color con las bonitas casas de la Ribeira, con el reflejo del Puente Don Luis I sobre el Duero y con el dulzor de su vinho do Porto.
Oporto es una ciudad para caminarla, aunque sus cuestas se empeñen en ponerlo difícil.
Aquí el mapa ayuda, pero a veces también merece la pena guardarlo. Subir por una calle sin saber muy bien dónde termina, encontrarse una fachada cubierta de azulejos, asomarse de repente al Duero o descubrir uno de esos rincones donde apetece parar simplemente porque sí.
Para descubrirla vamos a dividir el recorrido en tres zonas que terminan conectándose de forma natural: La Baixa, Ribeira y Vila Nova de Gaia.
Empezaremos en La Baixa, entre iglesias, azulejos, estaciones que parecen museos y algunas de las calles más animadas de la ciudad. Desde allí iremos perdiendo altura hasta llegar a Ribeira, donde las fachadas de colores se asoman al Duero y el Puente Don Luis I marca inevitablemente el camino.
Solo tendremos que cruzarlo para cambiar de ciudad —aunque casi no lo parezca— y llegar a Vila Nova de Gaia, territorio de bodegas, miradores y copas de vinho do Porto con una de las mejores panorámicas de Oporto enfrente.
Tres zonas y tres formas diferentes de descubrir una ciudad que se disfruta especialmente cuando dejamos que sean sus calles las que marquen el recorrido.
Zapatillas cómodas. Empezamos arriba y terminamos junto al río.

La Baixa, Ribeira y Vila Nova de Gaia: los tres oasis de Oporto
La Baixa
La Baixa es el corazón pulsante de Porto. Es la zona perfecta para ir de compras y descubrir restaurantes encantadores. Nos regala iglesias cubiertas de azulejos, una estación de tren con un hall de los más bonitos de Europa y una librería de cuento que te dejará ojiplático.
Azulejos, libros y alguna cuesta
Aquí merece la pena detenerse en la Estación de São Bento, donde los azulejos consiguen que durante unos minutos nos olvidemos de que hemos venido simplemente a una estación de tren.
Desde aquí podemos seguir caminando por el centro, buscar algunas de sus iglesias cubiertas de azulejos y acercarnos hasta la Livraria Lello, probablemente uno de los interiores más fotografiados de Oporto.
Y entre una parada y otra, toca subir y bajar. Porque en Oporto las cuestas no forman parte del recorrido: son el recorrido.
Recorrer sus empinadas calles a bordo del tranvía circular de la línea 22 (Carmo) será una maravillosa retrospectiva al siglo XIX.
Ribeira
Ribeira es el caramelo colorido de la ciudad: un barrio pintoresco entrelazado por callejuelas infinitas que desembocan en el río Duero. Unas arterias de origen medieval declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco. Es la postal perfecta de Oporto.
A la orilla del río surgen infinidad de restaurantes y terrazas donde degustar platos típicos o tomar algo sin prisa. En el muelle de la Ribeira puedes embarcarte en uno de los barcos que navegan por el Duero para descubrir los seis puentes más próximos a la ciudad.
Lo mejor es llegar sin demasiadas prisas y caminar junto al Duero dejando que aparezcan las fachadas de colores, las terrazas y los barcos.
Y tarde o temprano la mirada acaba siempre en el mismo sitio: el Puente Don Luis I.
Al otro lado nos espera Gaia.

Vila Nova de Gaia
Cruzando el puente de Don Luis I por su pasarela inferior llegamos a Vila Nova de Gaia, localidad vecina situada en la otra orilla. En esta zona encontramos infinidad de bodegas donde se produce el famoso vino de Oporto. Un plan fundamental es descubrir alguna de ellas y degustar sus producciones.
Una copa al otro lado del Duero
Si hay un lugar donde merece la pena dejar de caminar durante un rato es aquí. Nosotros elegimos Sandeman para descubrir un poco más sobre la elaboración del vino de Oporto y, por supuesto, terminar con una cata.
Porque después de subir y bajar Oporto durante todo el día, una copa junto al Duero parece una recompensa bastante razonable.

Desde esta orilla podrás coger el teleférico que te aúpa a la zona alta del Puente de Don Luis I, cruzándolo por la parte superior a más de 40 metros de altura... ¡brutal!
Los 7 #GASTROpecados de Oporto
Si las cuestas de Oporto abren el apetito, la ciudad tiene bastantes formas de solucionarlo.
- Francesinhas
- Bacalhau (Bacalao)
- Caldo Verde (Sopa típica)
- Queijo (12 D.O. de quesos de la región)
- Vino de Oporto
- Natas (Pasteles de nata)
- Cruasán (Hecho al huevo, pedir con mantequilla... ¡para chuparse los dedos!)
Consejos cafeteros: un café solo aquí es un Cimbalino, y si buscas un cortado, pide un Pingo o Pingado.

Dónde volvería a sentarme a comer
- Terreiro (R/ Largo do Terreiro, 11 - Zona Ribeira): Dispone de una terraza muy agradable con vistas espectaculares al Duero.
- Cervejaria Brasão Coliseu (R/ de Passos Manuel, 205 - Zona Bolhão): Gran calidad a un fantástico precio. Destacan sus croquetas y la francesinha.
- Meet & Taste (R/ Cândido dos Reis, 27 - Zona Gaia): Ideal para comer entre bodega y bodega. Un espectáculo el bacalao a precios muy ajustados.
Hasta pronto. ¡Obrigado Porto!








Mapas
Los mapas del viaje
El viaje continúa por Portugal
Oporto puede ser el principio, el final o simplemente una parada más en un país al que siempre encuentro alguna razón para volver.
Más al sur espera Lisboa, hecha de barrios, miradouros, tranvías y vida junto al Tajo. Desde allí podemos seguir hacia Sintra y Cascais, o cambiar completamente de paisaje y poner rumbo al Alentejo, entre carreteras tranquilas, pueblos amurallados, viñedos y el Gran Lago Alqueva.
Portugal cambia de ritmo y de paisaje en pocos kilómetros, pero conserva algo que hace que siempre apetezca seguir un poco más.
Si tú también te has quedado con ganas de Portugal, el viaje continúa por aquí.

Lisboa, una ciudad para volver
Lisboa es una ciudad para volver. Recorremos sus barrios, miradores y orillas del Tajo a través de varias visitas, mezclando lugares imprescindibles con esas experiencias que hacen que siempre queramos regresar.

Alentejo: Vinos, murallas y el gran lago Alqueva
Un recorrido pausado por el corazón de Portugal: catas entre viñedos históricos en Fitapreta y Estremoz, callejuelas encaladas con sabor a tradición en Évora y la magia medieval asomada al espejo del Alqueva.



