Hay ciudades que impresionan por su tamaño y otras por todo lo que cuentan. Washington pertenece a las segundas.
Aquí cada monumento es un capítulo. Las lápidas blancas de Arlington, Lincoln mirando hacia el Mall, la cúpula del Capitolio, la iluminada de noche… Caminar por Washington es pasar páginas de la historia de Estados Unidos, una tras otra.
Pero entre capítulo y capítulo, la ciudad también sabe cambiar de registro. Un partido de béisbol en el , un museo dedicado a los espías, una comida junto al Potomac o un paseo nocturno por Georgetown demuestran que la capital no vive solo de su pasado.
Este no pretende ser el relato de un viaje concreto ni una lista interminable de monumentos. Es mi Washington, organizado en seis zonas: Arlington y Lincoln, National Mall y Capitolio, Casa Blanca y Penn Quarter, The Wharf y Navy Yard, y, para terminar, Georgetown y la Catedral. Seis ideas para que puedas usarlas como base y construir tu plan de viaje.
Porque Washington no solo se visita. Se lee.
Ponte unas zapatillas cómodas. ¡Arrancamos!
Capitolio de los Estados Unidos, Washington D. C.
Arlington y Lincoln
Empezamos Washington… fuera de Washington. Esta primera zona arranca en Arlington, al otro lado del río Potomac, y nos devuelve a la capital para recorrer algunos de sus grandes memoriales. Lápidas, banderas, nombres grabados en piedra y una sorpresa escondida bajo nuestros pies.
ARLINGTON: DONDE EL SILENCIO FORMA PARTE DEL MONUMENTO
La mañana empieza en el , donde la historia de Estados Unidos se siente a cada paso.
Filas interminables de lápidas blancas se extienden sobre las colinas con una precisión casi geométrica. Aquí no hace falta que nadie pida silencio. Simplemente aparece.
Caminamos hasta , uno de esos lugares donde el respeto se respira en el aire. Muy cerca nos espera el , marcado por la llama eterna y con unas vistas privilegiadas hacia Washington, que asoma al otro lado del río como recordándonos hacia dónde vamos.
ARLINGTON HOUSE: UNA HISTORIA DE LIBERTAD
En lo alto de la colina aparece , la antigua casa del general confederado. Y con ella, una historia menos conocida que merece la pena descubrir.
Estas tierras están ligadas a la Guerra Civil y a la abolición de la esclavitud, a un país que se partió en dos y tuvo que aprender a recomponerse. Es una historia de libertad que ayuda a entender mucho mejor todo lo que viene después.
Porque en Washington todo termina conectando.
LOS MARINES Y EL CRUCE DEL POTOMAC
Antes de dejar Arlington, nos acercamos al . Seguramente reconozcas la escena aunque nunca hayas estado aquí: un grupo de soldados levantando una bandera, una de las imágenes más famosas de la historia del país convertida en bronce.
Dejamos Arlington atrás y volvemos a cruzar el río hacia Washington.
MONUMENTO A ABRAHAM LINCOLN: FRENTE A FRENTE CON LA HISTORIA
Al otro lado nos espera el .
Subimos sus escalinatas y ahí está: Lincoln, sentado, enorme, mirando hacia el National Mall con esa calma de quien sabe que ha visto pasar buena parte de la historia del país por delante. Y, casi sin buscarlo, volvemos a encontrarnos con la abolición de la esclavitud, el hilo que empezamos a seguir en Arlington.
Merece la pena darse la vuelta antes de bajar. Con el estanque a nuestros pies y el al fondo, la ciudad regala una de sus estampas más reconocibles.
LA SORPRESA ESTÁ DEBAJO
Pero todavía queda algo.
Bajo el monumento se esconde el undercroft, sus cimientos. Un espacio que la mayoría de visitantes ni siquiera sabe que existe y que muestra qué sostiene, literalmente, uno de los grandes iconos de Washington.
Hay lugares que se descubren mirando hacia arriba. Y otros, bajando unas escaleras.
TRES GUERRAS, TRES MEMORIALES
A pocos pasos, el paseo continúa entre memoriales que recuerdan algunos de los grandes conflictos del siglo XX. Primero, el , con sus soldados avanzando entre la vegetación. Después, el , un muro negro donde los nombres grabados dicen más que cualquier explicación.
Cerramos la zona en el , con sus fuentes, sus columnas y el Monumento Washington vigilando de fondo.
Una zona entre tumbas, memoriales y monumentos que acaba siendo, sobre todo, un viaje por la historia de Estados Unidos.
National Mall y Capitolio
Si la primera zona nos llevó entre memoriales, esta segunda nos mete de lleno en el Washington del poder y de los museos. Empezamos bajo la cúpula del Capitolio y recorremos el National Mall de un extremo a otro, entre libros, aviones, dinosaurios y algún que otro espía, hasta terminar a los pies del gran obelisco de la ciudad.
CAPITOLIO DE LOS ESTADOS UNIDOS: BAJO LA CÚPULA
Hay edificios que conocemos de memoria sin haber estado nunca dentro. El es uno de ellos.
La visita comienza en el Capitol Visitor Center, la puerta de entrada al edificio. Aquí toca pasar los controles de seguridad, así que conviene llegar con algo de margen y sin demasiadas prisas.
Una vez dentro, el recorrido nos lleva por algunos de sus espacios más impresionantes. La Cripta, con sus columnas sosteniendo literalmente el peso del edificio. El Salón Nacional de las Estatuas, donde cada estado del país está representado por sus personajes ilustres. Y, por supuesto, la gran protagonista: la cúpula, que vista desde dentro impresiona tanto como desde fuera.
Durante un rato estamos en el lugar donde se decide buena parte del rumbo del país.
Y se nota.
BIBLIOTECA DEL CONGRESO: UN TEMPLO DE LIBROS
Justo enfrente nos espera la , una de las bibliotecas más grandes del mundo.
Pero no hace falta venir a leer para disfrutarla. Mármoles, mosaicos, techos decorados y una sala de lectura que parece más un templo que una biblioteca. Es uno de esos lugares que sorprenden precisamente porque no esperábamos tanto.
En Washington hasta los libros tienen palacio propio.
UNION SQUARE: DONDE EMPIEZA EL MALL
Volvemos hacia el Capitolio y bajamos hasta , a sus pies. Aquí empieza el National Mall y aquí aparece una de las mejores perspectivas de la ciudad: el Capitolio a nuestra espalda y, al fondo, el marcando el camino.
Desde aquí el Mall se extiende como un enorme pasillo verde con museos a ambos lados.
Y nosotros tenemos por delante unos cuantos.
GALERÍA NACIONAL DE ARTE E HISTORIA NATURAL
La primera parada cultural es la , uno de esos museos donde es fácil entrar “solo un rato” y salir bastante después.
Un poco más adelante está el , con su gran elefante recibiendo a los visitantes en la rotonda. Dinosaurios, minerales, piedras preciosas y una colección que hace difícil decidir por dónde empezar.
La buena noticia: buena parte de los museos del Mall son gratuitos.
La mala: es imposible verlos todos.
MUSEO NACIONAL DEL AIRE Y EL ESPACIO: MIRANDO HACIA ARRIBA
Cruzamos al otro lado del Mall para entrar en el , uno de esos museos que no hace falta ser un experto para disfrutar.
Aviones colgados del techo, cápsulas espaciales y algunas de las piezas más importantes de la historia de la aviación y la exploración espacial. Aquí se cuenta buena parte de la aventura que llevó al ser humano primero a volar y después hasta la Luna.
En una ciudad donde casi todo nos obliga a mirar hacia el pasado, este museo consigue algo distinto: hacernos mirar hacia arriba.
MUSEO INTERNACIONAL DEL ESPIONAJE: SECRETOS EN LA SOMBRA
De los grandes secretos de la política estadounidense pasamos a los de quienes trabajan en la sombra.
A pocos minutos del Mall está el , el SPY Museum. Gadgets, identidades falsas, historias reales de agentes y operaciones que parecen sacadas de una película. Y, entre sala y sala, la tentación de jugar a ser espía durante un rato.
Que para eso hemos venido a jugar.
MONUMENTO WASHINGTON: EL OBELISCO QUE LO VIGILA TODO
Terminamos la zona a los pies del Monumento Washington, ese enorme obelisco que llevamos viendo desde cualquier punto de la ciudad.
Aquí se cruzan todas las miradas del Mall: el Capitolio a un lado, el al otro y la asomando hacia el norte. Es el punto perfecto para hacer una pausa y entender de un vistazo cómo se organiza el corazón de Washington.
Del Capitolio al obelisco, pasando por libros, cohetes, dinosaurios y espías.
Casa Blanca y Penn Quarter
Después de memoriales, cúpulas y museos, toca acercarse a la dirección más famosa del país. Esta tercera zona gira alrededor de la : la descubrimos primero por dentro, de una forma muy especial, la rodeamos después desde sus plazas y terminamos en Penn Quarter, donde Washington cambia el mármol por calles mucho más animadas.
THE PEOPLE’S HOUSE: SENTARSE EN EL DESPACHO OVAL
Empezamos en uno de los museos más recientes de Washington: , dedicado a la historia de la Casa Blanca.
Abrió sus puertas en septiembre de 2024 y tiene una de esas experiencias que justifican la visita por sí solas: una réplica a tamaño real del Despacho Oval.
Sí, ese despacho. El de las películas, las fotos oficiales y las grandes decisiones.
No vamos a negar que hacerse la foto tiene su gracia. Pero lo mejor del museo es que ayuda a entender la Casa Blanca no solo como residencia del presidente, sino como la casa de todo un país.
De ahí su nombre.
GALERÍA RENWICK: ARTE FRENTE A LA CASA BLANCA
Muy cerca, en plena Pennsylvania Avenue, aparece la , uno de esos edificios que llaman la atención incluso antes de saber qué hay dentro.
Forma parte de los museos del Smithsonian y está dedicada al arte y la artesanía contemporánea estadounidense. Una parada breve, distinta y con una ubicación difícil de mejorar: a un paso de la casa más vigilada del país.
PLAZA LAFAYETTE Y LA CASA BLANCA
Seguimos hasta la , el pequeño parque que se abre frente a la fachada norte de la Casa Blanca. Estatuas, bancos, ardillas y, al otro lado de la valla, la Casa Blanca.
Aquí toca buscar la mejor perspectiva entre vallas, turistas y algún que otro agente de seguridad. Y hacer la foto, claro.
Pero si me preguntas, mi consejo es sencillo: vuelve de noche.
Iluminada, con menos gente alrededor y la ciudad bajando el ritmo, la Casa Blanca gana algo especial. Es uno de esos momentos en los que merece la pena guardar el móvil durante un rato y simplemente mirarla. Y si el hotel está cerca, volver caminando por las calles de Washington a esas horas es el mejor final posible.
OLD EBBITT GRILL: UN CLÁSICO A DOS PASOS
A pocos minutos de la Casa Blanca encontramos el , uno de los clásicos de la ciudad.
Madera, lámparas, barras de otra época y ese ambiente de restaurante con historia que parece encajar perfectamente con el vecindario. No es difícil imaginar que, entre mesa y mesa, aquí se ha hablado de política más de una vez.
GALLERY PLACE: OTRO WASHINGTON
Terminamos la zona en , en pleno Penn Quarter, donde Washington cambia completamente de ritmo.
Aquí desaparecen los grandes espacios abiertos y aparecen calles con tiendas, restaurantes, luces y el arco que marca la entrada al pequeño Chinatown de la ciudad. Es una zona perfecta para hacer una pausa, comer algo y comprobar que la capital no vive solo de monumentos.
Nosotros lo hicimos en Clyde’s of Gallery Place, con una curiosidad que encaja perfectamente con esta ciudad: el primer Clyde’s abrió en Washington en 1963, el mismo año del famoso discurso «I Have a Dream» de Martin Luther King Jr.
Hasta para comer, Washington encuentra la forma de contar historia.
De sentarnos en el Despacho Oval a comer en Penn Quarter.
The Wharf y Navy Yard
Después de tres zonas entre memoriales, museos y presidentes, Washington se quita la corbata. Esta cuarta zona nos lleva hasta el río Potomac para pasear junto al agua, comer frente a los barcos y terminar viviendo una de las experiencias más americanas que existen: un partido de béisbol.
THE WHARF DC: WASHINGTON MIRANDO AL RÍO
Empezamos en , el animado frente marítimo de Washington junto al río Potomac.
Paseos junto al agua, muelles, terrazas, barcos amarrados y un ambiente que poco tiene que ver con el Washington solemne de los monumentos. Aquí la ciudad baja el ritmo, se sienta al sol y mira hacia el agua.
Después de tanto mármol, se agradece.
MUNICIPAL FISH MARKET AT THE WHARF
En uno de los extremos de The Wharf aparece el , uno de los mercados de pescado más antiguos del país.
Puestos de marisco, cangrejos, pescado fresco y ese bullicio de mercado de toda la vida que contrasta con los edificios modernos que lo rodean. Merece la pena acercarse aunque no vayamos a comprar nada.
Aunque, siendo sinceros, es difícil salir de aquí sin hambre.
THE GRILL: COMER FRENTE AL POTOMAC
Y precisamente para eso tenemos la siguiente parada.
Comemos en , con vistas al agua y ese ambiente relajado que tiene toda la zona. Un buen lugar para recuperar fuerzas, mirar pasar los barcos y comprobar que Washington también sabe disfrutar de su río.
Porque podemos hablar de presidentes, memoriales y museos.
Pero hemos venido también a comer.
THE WHARF WATERFRONT PARK
Después de comer, nada mejor que un paseo a pie junto al río. Seguimos por , disfrutando del ambiente, de las vistas y de esa sensación de que, durante un rato, Washington se ha convertido en una ciudad de costa.
Sin prisas, sin mapa y con el Potomac acompañándonos.
THE YARDS: EL BARRIO QUE RECUPERÓ EL RÍO
Continuamos hacia Navy Yard hasta llegar a , un parque junto al río Anacostia que forma parte de uno de los barrios que más ha cambiado en Washington.
Antiguos espacios industriales convertidos en paseos, terrazas, restaurantes y zonas verdes. Es una buena parada para hacer tiempo antes del partido, porque el gran protagonista de esta zona está justo al lado.
NATIONALS PARK: UNA NOCHE MUY AMERICANA
Terminamos en el , el estadio de los Washington Nationals.
Y aquí toca vivir una auténtica experiencia americana: un partido de la MLB. Gradas, perritos calientes, música entre jugadas, el público cantando y ese ritmo tan particular del béisbol que, aunque no entendamos todas las reglas, termina enganchando.
A nosotros nos tocó un Washington Nationals contra Philadelphia Phillies. Y nos tocó celebrar: los Nationals ganaron 6-3, con un espectacular home run de tres carreras en la séptima entrada que puso a todo el estadio en pie.
No hace falta ser aficionado al béisbol para disfrutarlo.
Basta con dejarse llevar.
Del río al estadio, pasando por mercados, parques y un home run.
El mapa del viaje
The Wharf y Navy Yard
Abrir en Google MapsUnion Market
Hay un Washington de mármol, cúpulas y memoriales. Y hay otro mucho más urbano, multicultural y con bastante más hambre. Esta quinta zona nos lleva hasta , uno de los barrios gastronómicos más animados de la ciudad, para descubrir esa otra cara de la capital.
STELLINA PIZZERIA: EMPEZAMOS POR LA MESA
En esta zona tenemos claro por dónde empezar: sentándonos a comer.
Llegamos a , un rincón italiano en plena zona de Union Market. Pizzas, pastas y un ambiente desenfadado que encaja perfectamente con el barrio. Un buen momento para recuperar fuerzas antes de seguir descubriendo la ciudad.
Porque en Washington se camina mucho.
Y eso hay que compensarlo.
UNION MARKET: UN MERCADO PARA IR CON HAMBRE
Después de comer, seguimos descubriendo Union Market, el gran mercado que da nombre a la zona.
Puestos de comida de medio mundo, tiendas, cafés y pequeños locales gastronómicos que hacen difícil decidir dónde pararse. Aunque acabemos de comer, aquí siempre parece quedar sitio para algo más.
Mejor venir sin demasiado plan y dejar que el olfato decida.
LA COSECHA: AMÉRICA LATINA EN WASHINGTON
A pocos pasos nos espera , el mercado latino de la zona.
Sabores, productos y rincones que nos llevan de un país a otro de América Latina sin salir de Washington. Una parada que demuestra que la capital de Estados Unidos también se cuenta en español.
GRAFITIS, MURALES Y AMBIENTE DE BARRIO
Y entre mercado y mercado, merece la pena levantar la vista.
Las paredes de la zona se llenan de grafitis y murales que cambian por completo el paisaje urbano. Aquí no hay columnas ni cúpulas, pero hay color, ambiente y una ciudad que se reinventa a pie de calle.
Una parada breve, pero perfecta para conocer esa otra cara de Washington, mucho más urbana y multicultural.
Georgetown y Catedral
Terminamos Washington en uno de sus barrios con más encanto. Esta última zona cambia los grandes espacios abiertos por calles de ladrillo, casas históricas, una catedral que parece trasladada desde Europa y una universidad con más de dos siglos de historia. Y, para cerrar, una cena y un paseo nocturno sin prisas.
CATEDRAL NACIONAL DE WASHINGTON: EUROPA EN LA CAPITAL
Empezamos en lo alto, en la .
Su enorme silueta neogótica impresiona desde lejos y todavía más de cerca: torres, arcos, vidrieras y una sensación curiosa de estar en una catedral europea en plena capital de Estados Unidos.
Y aquí va una de esas curiosidades que tanto nos gustan: entre sus gárgolas se esconde nada menos que Darth Vader. Encontrarlo ya forma parte del juego.
EMBAJADAS Y DUMBARTON OAKS PARK
Bajando hacia Georgetown, el camino pasa por la zona de las embajadas, donde mansiones y banderas de medio mundo se suceden calle tras calle. Es un paseo curioso: en pocos minutos damos la vuelta al mundo sin salir de Washington.
Muy cerca aparece , un rincón verde y tranquilo donde la ciudad parece desaparecer entre árboles, senderos y pequeños arroyos.
Washington también sabe esconderse en el bosque.
UNIVERSIDAD DE GEORGETOWN: HISTORIA EN EL CAMPUS
Seguimos hasta la , una de las universidades más antiguas de Estados Unidos.
Sus edificios de piedra, torres y patios le dan un aire casi de película. No hace falta haber estudiado aquí para disfrutar del paseo por el campus y sentir, durante un rato, que estamos en otro Washington: más académico, más tranquilo y con muchísima historia entre sus muros.
GEORGETOWN: CALLES PARA PERDERSE
Desde la universidad empezamos a descubrir Georgetown, uno de los barrios con más encanto de la ciudad.
Casas de ladrillo, aceras arboladas, pequeñas tiendas, cafés y restaurantes. Aquí mi consejo vuelve a ser el mismo de siempre: guarda el mapa durante un rato y deja que las calles decidan el camino.
Bajando hacia el río llegamos a , junto al Potomac. Un buen lugar para sentarse, mirar el agua y ver cómo cae la tarde.
El mismo río que cruzamos en nuestra primera zona vuelve a aparecer en la última.
En Washington, el Potomac siempre termina apareciendo.
PINSTRIPES: CENA Y PARTIDA
Para terminar el día, cena en , en pleno Georgetown.
Un sitio animado, con buen ambiente y con bolos y petanca entre mesa y mesa. Así que, si apetece, la cena puede convertirse en una partida más.
UN ÚLTIMO PASEO
Después de cenar, toca una última caminata nocturna por las calles de Georgetown, con los escaparates iluminados y el barrio bajando el ritmo.
Y desde aquí, regresar tranquilamente caminando hasta el hotel, disfrutando de Washington a esas horas en las que la ciudad parece pertenecer solo a quienes la caminan.
De la catedral al río, pasando por embajadas, campus y calles de ladrillo.
El mapa del viaje
Georgetown y Catedral
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EXPERIENCIAS
10 experiencias que hacen que Washington sea Washington
Washington no son solo monumentos, museos y lugares que marcar en un mapa. También son pequeños momentos, curiosidades y experiencias que terminan convirtiéndose en lo mejor del viaje.
01 | Vivir un partido de béisbol
Perrito caliente, gradas llenas y un home run en el momento justo. La experiencia más americana de todas.
02 | Ver la de noche
Iluminada, tranquila y con la ciudad bajando el ritmo. Mejor que de día.
03 | Bajar al undercroft del Lincoln Memorial
Lo que esconde uno de los grandes iconos de Washington está bajo nuestros pies.
04 | Sentarse en el Despacho Oval
Una réplica, sí. Pero la foto vale igual.
05 | Recorrer el National Mall a pie
Del Capitolio a Lincoln, monumento a monumento. Y kilómetro a kilómetro.
06 | Entrar bajo la cúpula del Capitolio
Donde se decide buena parte del rumbo del país. Y se nota.
07 | Jugar a ser espía
Gadgets, identidades falsas y secretos en el SPY Museum. Que para eso hemos venido a jugar.
08 | Pasear junto al Potomac en The Wharf
Muelles, terrazas y barcos. El Washington que se quita la corbata.
09 | Buscar a Darth Vader en la Catedral
Una gárgola de otra galaxia escondida en plena capital. Encontrarla tiene premio.
10 | Caminar Georgetown de noche
Calles de ladrillo, escaparates iluminados y ninguna prisa por volver.
Diez experiencias. Diez formas de llevarse un poquito de Washington en la maleta.
Gaston Hall en el Healy Hall de la Universidad de Georgetown, Washington D. C. (Estados Unidos)
Washington, un libro de historia que se camina
Seis zonas después, hemos cruzado el Potomac entre lápidas blancas, nos hemos sentado frente a Lincoln y hemos mirado hacia arriba bajo la cúpula del Capitolio. También hemos jugado a espías, nos hemos hecho la foto en el Despacho Oval y hemos visto la iluminada de noche. Y entre medias hubo tiempo para pasear junto al río, comer en , cantar un home run en el y perdernos por las calles de ladrillo de Georgetown.
Pero Washington tiene algo curioso: cuanto más la caminamos, más páginas aparecen. Siempre queda un museo del Smithsonian sin visitar, un memorial que no vimos, una calle de Georgetown por la que no bajamos o un partido al que volver.
Quizá porque esta ciudad no está hecha para verla, sino para leerla. Capítulo a capítulo, monumento a monumento, kilómetro a kilómetro.
Y como pasa con los buenos libros, uno siempre se queda con ganas de leer un poco más.
Washington no solo se visita.
Se lee.
Más Contenido
Sigue jugando Estados Unidos
Washington puede ser un destino por sí sola, pero también la excusa perfecta para seguir descubriendo Estados Unidos. Y a pocas horas en tren espera otra ciudad que, por muchas veces que la visitemos, nunca termina de estar vista.
Si te has quedado con ganas de más Estados Unidos, la partida continúa en Nueva York: rutas a pie por Manhattan y Brooklyn, un paseo de norte a sur por Central Park y las direcciones que forman parte de mi Nueva York más sabrosa.

Nueva York nunca se acaba
En este post he reunido qué ver en Nueva York a partir de mis diferentes viajes a la ciudad, organizando lugares, rutas y experiencias para que puedas construir tu propia partida.

El pulmón de Manhattan | Central Park a pie. Nueva York
Nueva York baja el volumen en Central Park. Una ruta a pie de norte a sur entre lagos, jardines, puentes y senderos hasta que los rascacielos vuelven a aparecer entre los árboles.

A bocados por Nueva York | Dónde comer
Bagels, pizzas, hamburguesas, mercados, dulces y alguna mesa especial. Después de varios viajes, estas son las direcciones que forman parte de mi Nueva York más sabrosa.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días son necesarios para ver Washington DC?
Con cuatro días se puede ver lo esencial sin convertir el viaje en una carrera. Es el tiempo que yo dediqué a la ciudad y da para recorrer las seis zonas de este post: algunas ocupan una jornada completa y otras encajan perfectamente en media. Y si tienes más tiempo, los museos del Smithsonian se encargarán de alargar la partida.
¿Merece la pena viajar a Washington DC o es solo una ciudad de monumentos políticos?
Merece mucho la pena. Es verdad que aquí cada monumento cuenta un capítulo de la historia de Estados Unidos, y eso ya justifica el viaje. Pero Washington también es béisbol en el Nationals Park, espías en el SPY Museum, mercados en Union Market, paseos junto al Potomac y calles de ladrillo en Georgetown. La capital no vive solo de su pasado.
¿Se puede recorrer Washington DC a pie?
Sí, y es la mejor forma de descubrirla. Eso sí, conviene no fiarse de las fotos: solo el National Mall tiene unos tres kilómetros del Capitolio al Monumento a Abraham Lincoln. Para las distancias largas, como Arlington, The Wharf o la Catedral, el metro y algún Uber puntual ayudan bastante. Y ya lo sabes: zapatillas cómodas.
¿Cuál es la mejor época para descubrir la capital?
La primavera y el otoño. En primavera, los cerezos en flor llenan de color la ciudad, aunque también de visitantes. En otoño, el tiempo acompaña para caminar y la ciudad está más tranquila. Yo fui en septiembre y lo disfruté con días soleados y temperaturas muy agradables. El verano suele ser caluroso y húmedo, así que, si puedes, mejor evitarlo.
¿Es Washington DC un buen destino para viajar con niños?
Muy bueno. Muchos de los museos del Smithsonian son gratuitos y algunos parecen pensados para ellos: los dinosaurios del Museo Nacional de Historia Natural, los aviones y cohetes del Museo Nacional del Aire y el Espacio o los gadgets del Museo Internacional del Espionaje. Súmale los grandes espacios abiertos del National Mall y un partido de béisbol, y la partida está ganada.



